Daniel Sada y las escaleras

Daniel Sada - Fotografía: Literatura INBA

Por Jorge Tirzo

Daniel Sada no puede subir escaleras. Falta un año para que muera. Todavía no sabe que no alcanzará a terminar de impartir su curso de novela del diplomado del INBA. Lo intenta. Sube un par de peldaños de la escalera de caracol. Está en una vieja casona de la colonia Condesa, donde se ubica el Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia. Sada no sube y la clase no empieza.

No importa. Si el maestro no puede ir a clase, la clase baja con el maestro. Cuando lo veo por primera vez, su apariencia y su voz contrastan con la imagen que yo tenía de él. El Gran Daniel Sada va vestido como cualquier persona. Lleva las manos dentro de su chamarra negra, como refugiándose del frío. Ha perdido cabello desde el día en que le tomaron la foto con la que aparece retratado en el Diccionario de Escritores. Parece que no se atreve a hablarnos. Se sienta en el escritorio del profesor, pero no parece un profesor.

Cuando comienza a hablar de los orígenes de la novela, su voz es más delgada que Don Quijote. No habla como un experto dando cátedra, sino como un amigo hablando de sus cuates. Parece que hace unos días su compadre Chateaubriand inventó la novela moderna y luego un tal Stendhal le pasó un tip sobre crear personajes fuertes. La literatura parece ser una geografía recién inventada, para aludir al lugar común de las notas de prensa.

Ya está enfermo y se nota. Luce cansado y parece que su volúmen interno va bajando. Aún así nos sorprende cuando el año siguiente nos avisan que no podrá concluir el curso. Daniel Sada no vuelve.

Siguió su recaída, las subastas en su apoyo, su recuperación y la presión al gobierno para que los artistas puedan acceder a la seguridad social. No fue suficiente. Daniel Sada no vuelve.

La última vez que lo vi fue también en la Condesa. Ni hablar de subir escaleras. Para ese momento ya le costaba mantenerse de pie y prefería seguir sentado. No fue mi amigo, ni mi maestro por mucho tiempo, pero no importa. El poco tiempo que conviví con él fue suficiente para darme cuenta de que más allá de ser un gran escritor también era un gran hombre. Un gran maestro. Por eso mi reacción inmediata fue decir que José Agustín y él eran los super masters de la literatura mexicana, al conocer que habían ganado el Premio Nacional de Lingüística y Literatura. Admito que ni siquiera lo creí cuando minutos después me dijeron: “¿Supiste que murió Daniel Sada?”.

Daniel Sada – Fotografía: Literatura INBA

Tras su muerte, la prensa recoge (léase copy/pastea) una cita de Roberto Bolaño donde asegura que Sada “está escribiendo una de las obras más ambiciosas de nuestro español”. No sé dónde aparezcan esas líneas, pero sí me consta que, poco antes de su muerte, Bolaño aseguró en su última entrevista que: “De mi generación admiro a Sada, cuyo proyecto de escritura me parece el más arriesgado”. Los dos grandes narradores del desierto mexicano murieron en su quinta década de vida. Uno por el riñón, el otro por el hígado. Ambos sin apoyo para conseguir seguridad social…

Daniel Sada no vuelve. No importa (aunque importe mucho y duela más). Estoy seguro que ya logró subir por las escaleras.

3 replies to this post
  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Daniel Sada – Fotografía: Literatura INBA Por Jorge Tirzo Daniel Sada no puede subir escaleras. Falta un año para que muera. Todavía no sabe que no alcanzará a terminar de impartir su curso de novela del diplomado del INB……

  2. Gracias. Jorge por este texto. Daniel fue un gran maestro, de los grandes seres humanos, fue un gran amigo después de cuatro años de estar en un taller con él, a veces, sólo trabajamos él y yo. Mi novela ganó hace poco el Premio Juan Rulfo de Bellas Artes y lo que más me enorgullece es haber aprendido y compartido con él, la pasión y el rigor de la literatura. Gracias por tus comentarios. He vuelto a llorar. Saludos.

  3. no se nada de nadie pero me genera respeto la forma de plasmar las cosas.. puedo sentir un dolor natural e inevitable … gracias

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